Las causas más frecuentes
Cuando una instalación consume más de lo habitual, suele existir alguna anomalía que afecta a su rendimiento.
Posibles causas
- Filtros obstruidos.
- Intercambiadores sucios.
- Circuitos con lodos.
- Parámetros mal configurados.
- Falta de mantenimiento.
Una revisión técnica permite detectar el problema y recuperar la eficiencia original del sistema.